Cuando era niño tuve una maestra un tanto peculiar. La señora no tenía muchas luces, pero se creía la ostia. Aunque mi escuela era laica, la vieja de vez en cuando le gustaba la idea de ponerse a hablar de asuntos religiosos y políticos (Era PNP y evangélica, así que ya se pueden hacer una idea). Un día, se buscó un problema con los papás ateos de un amigo mio, cuando ellos se enteraron de que la doña estaba predicando a Cristo y que si no te bautizabas ibas pal infierno. Entonces sus padres vinieron a hablar con la vieja y la directora. Coño, si estás pagando (la escuela era privada) para que tus hijos reciban una educación secular, pues eso debe respetarse! Pero a esa maestra le daba igual.
Un día la maestra estaba dándonos una "clase" de geografía. Tenía la bola del mundo en su escritorio y nos iba diciendo cuáles eran los estados de (su adorada nación) EEUU. La mujer era tan lista, que se le ocurrió enseñarnos que Washington DC, estaba en la punta noroeste del mainland, y que Washington estado estaba en la costa este. A mi siempre me gustaron los mapas, y me estuvo un tanto raro, y en el recreo fui a corroborar al mapamundi si la maestra se había equivocado. En efecto, era un error suyo. Al otro día, la maestra volvió a confundir de lugar los dos Washingtons, y tuve la mala ocurrencia de levantar la mano y decirle "Oh no missy, es al revés." Qué verguenza...una mujer que se decía estadista, con un bachillerato en pedagogía, y ni siquiera sabía dónde coño estaba la capital del país al cual quería anexionarse. (Así están muchos en PR...) Pa qué fue aquello!!
La vieja se me rió en la cara. Y me dijo, "Qué dices tú, disparatero! Tú es que eres bien Juan Bobo." (Juan Bobo es un personaje típico puertorriqueño de cuentos infantiles. Un niño muy tonto que nunca le hacía caso a las figuras de autoridad, padres, maestros, etc. y al final de cada cuento se lleva una gran lección.) Pero aquí la que se llevó la sorpresa fue ella, cuando miró el globo y comprobó que yo tenía la razón. Tuvo que reconocer su error. Pero de ahí en adelante yo pasé a ser "Juan Bobo".
Cada vez que alzaba la mano para preguntar algo, la vieja decía: "A ver qué quiere el Juan Bobo este..." Si yo le hubiera dicho a mis padres lo que esa bruja me decía, seguro que hubieran venido a reclarmarle. Pero yo fui de los niños que siempre separó lo que ocurría en la escuela y en mi casa. Mis problemas en clase eran asunto mío. Y a pesar de lo que me jodía esa maestra, y alguno que otro cabroncillo, jamás fui con ñoñerías a mis padres.
En fin, que la vieja me estuvo llamando Juan Bobo hasta que me gradué de esa escuela. Yo sé que lo hacía porque la había dejado en ridículo frente a la clase entera. Pero nunca lo hice con esa intención. Yo era un niño, y sólo quería demostrar que sabía algo. Lo normal hubiera sido que me felicitara, no que me pusiera un sobrenombre....pero bueno, la vieja era PNP y evangélica, qué se puede esperar??
A lo que quiero llegar con toda esta cantaleta es que el haber tenido una maestra tan bicha, pudo haberme traumado, pero en realidad me hizo más fuerte. Después de graduarme de esa escuela, jamás la volví a ver. Ni siqueira sé si está viva. Lo que sí sé es que las burlas y humillaciones a las que me sometió frente a mis compañeros me sirvieron de mucho. Hoy día cada vez que tengo un obstáculo en la vida, me imagino que estoy saltando sobre ella, y en pleno brinco le suelto un peo en la cara. Cada éxito que tengo, sea académico, económico o profesional, también se lo dedico a ella.
Por eso, Sra. M.R., si me está leyendo, le digo gracias. Gracias por enseñarme a quién no debía parecerme cuando creciera. Gracias por enseñarme cómo no deben tratarse a los seres humanos. Gracias por enseñarme que las figuras de autoridad no son dioses, sino simples mortales con defectos. Sobretodo gracias por darme la primera oportunidad de dudar. Y gracias, por darme las fuerzas y el coraje para cagarme siempre en la estirpe de comemierdas que usted representa.
Aquí está tu Juan Bobo, baby.