Respuesta al video: "¿Es malo tener amigos homosexuales?" de Isidro Puente.
Aquí está el video original: http://www.youtube.com/watch?v=luEk0QVhEIM
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jueves, 1 de diciembre de 2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
#12-¿Qué es el ateísmo? Trifulcas entre ateos
El debate ateo internacional hispano a veces se estanca en un asunto de semántica. ¿Qué significa ser ateo? ¡Y que rueden las cabezas!
sábado, 5 de abril de 2008
¿Qué se siente hacerse ateo?
Durante siglos las huestes monoteístas han inculcado en sus filas que no hay peor condición que la del ateo. Podrás ser marica, y si no enculas te salvas. Podrás ser pajero, y si no raspas te libras. Pero si eres ateo… ay, si eres ateo, no tienes perdón de Dios. Directito al infierno. Pues, ¿cómo puede ir al Cielo alguien que pone en duda la existencia del Creador? ¿Cómo podría Dios, en su divina benevolencia y misericordia comprensiva, abrir sus brazos ante tan vil criatura, que osa cuestionar las autoridades terrenales que Lo representan?
Pues bien, ya sabemos que los ateos son la escoria del mundo, y que mientras más lejos los tengamos con sus influencias racionales, mejor. Pero la duda nos pica. ¿Cómo se siente ser un condenado al infierno? ¿Que se sentirá ser un ateo? Pues yo te lo voy a decir. Porque soy uno.
El ateísmo no es una doctrina, algo que puedas aprender punto por punto. No es una religión, no tiene dioses, ni diablos, ni leyes, ni mandamientos. El ateísmo es sencillamente el estado al que una persona llega cuando deja de creer en la existencia de los dioses. Hay ateos malos, ateos cool, ateos depravados, ateos buena gente, ateos vagos, ateos trabajadores, ateos violentos, ateos pacíficos, ateos intelectuales, ateos que no les gusta que los llamen ateos, ateos que se llaman a sí mismos “agnósticos”, ateos que no saben que son ateos. Hay de todo. Pero en fin, ateos.
En mi caso personal, llegar a ese estado fue resultado de un proceso de varios años. Primero comenzaron las preguntas que nadie me podía contestar. Luego las dudas. Ver las incoherencias dentro de las autoridades religiosas. Luego descubrir los disparates y contradicciones dentro de la Biblia, el supuesto libro “más perfecto” de todos. Luego estudiar otras religiones y darme cuenta que todas repetían el mismo patrón. Poco a poco comenzaba a oler dos tufitos. El primero, a mierdita; las creencias que desde pequeño había seguido comenzaban a revelarse como excretita, caquita de borreguitos. Y por otro lado, un tufito a ateo…Sí, yo comenzaba a apestar a impío, a sin-dios. Pero de las dos pestes, preferí la segunda. Por que la primera es peste a mierda que otros te tiraron encima. Y la segunda, al menos es mi propia mierda, y con un poquito de perfume se disimula.
Hacerse ateo, como ya dije, no ocurre de la noche a la mañana. Tampoco es una euforia. Pero a medida que vas descubriendo que gran parte de las “verdades” que te enseñaron son pura bazofia de mentes enfermas que regurgitan tradiciones de tribus nómadas del desierto de la barbárica edad de bronce, vas sintiendo un “feeling” de libertad. Sientes cómo si te corrieran un programa anti-virus por el cerebro. Ves como el anti-virus, que no es otra cosa que la capacidad de razonar y la duda trabajando al unísono, va limpiando esas neuronas… Y lo ves todo irse por el retrete… Por ahí las Vírgenes! Por ahí las hostias consagradas! Por ahí los panes y los peces! Por ahí el señor don Diablo, con el que tanto miedo te pegaron! Por ahí el cielo! Por ahí el infierno! Y a medida que vas expulsando esa inmundicia, sientes placer. Y no es sólo que finalmente puedas hacerte una paja sin sentido de culpa. Es un placer distinto. Un logro del individuo. Una hazaña a la que muy pocos están destinados a alcanzar: La libertad mental plena de programaciones teístas.
Hacerse ateo se siente rico. Pero para lograrlo hay que joderse. Y comprarse un buen desodorante. Porque en esta sociedad, aunque no lo queramos, seguimos apestando en la nariz de unos cuantos; algunos que si pudieran matarnos y enviarnos a las pailas de Belcebú, no dudarían en hacerlo. Por eso no viene mal un buen roll-on. Pero lo mejor de todo es que cada vez somos más. Y algún día llegará el momento en que quienes apestarán serán ellos. Pero que no se preocupen, para ellos no tenemos señalamientos ni condenas ni hogueras. Sólo jabón, perfumito, y un par de cervezas.
Pues bien, ya sabemos que los ateos son la escoria del mundo, y que mientras más lejos los tengamos con sus influencias racionales, mejor. Pero la duda nos pica. ¿Cómo se siente ser un condenado al infierno? ¿Que se sentirá ser un ateo? Pues yo te lo voy a decir. Porque soy uno.
El ateísmo no es una doctrina, algo que puedas aprender punto por punto. No es una religión, no tiene dioses, ni diablos, ni leyes, ni mandamientos. El ateísmo es sencillamente el estado al que una persona llega cuando deja de creer en la existencia de los dioses. Hay ateos malos, ateos cool, ateos depravados, ateos buena gente, ateos vagos, ateos trabajadores, ateos violentos, ateos pacíficos, ateos intelectuales, ateos que no les gusta que los llamen ateos, ateos que se llaman a sí mismos “agnósticos”, ateos que no saben que son ateos. Hay de todo. Pero en fin, ateos.
En mi caso personal, llegar a ese estado fue resultado de un proceso de varios años. Primero comenzaron las preguntas que nadie me podía contestar. Luego las dudas. Ver las incoherencias dentro de las autoridades religiosas. Luego descubrir los disparates y contradicciones dentro de la Biblia, el supuesto libro “más perfecto” de todos. Luego estudiar otras religiones y darme cuenta que todas repetían el mismo patrón. Poco a poco comenzaba a oler dos tufitos. El primero, a mierdita; las creencias que desde pequeño había seguido comenzaban a revelarse como excretita, caquita de borreguitos. Y por otro lado, un tufito a ateo…Sí, yo comenzaba a apestar a impío, a sin-dios. Pero de las dos pestes, preferí la segunda. Por que la primera es peste a mierda que otros te tiraron encima. Y la segunda, al menos es mi propia mierda, y con un poquito de perfume se disimula.
Hacerse ateo, como ya dije, no ocurre de la noche a la mañana. Tampoco es una euforia. Pero a medida que vas descubriendo que gran parte de las “verdades” que te enseñaron son pura bazofia de mentes enfermas que regurgitan tradiciones de tribus nómadas del desierto de la barbárica edad de bronce, vas sintiendo un “feeling” de libertad. Sientes cómo si te corrieran un programa anti-virus por el cerebro. Ves como el anti-virus, que no es otra cosa que la capacidad de razonar y la duda trabajando al unísono, va limpiando esas neuronas… Y lo ves todo irse por el retrete… Por ahí las Vírgenes! Por ahí las hostias consagradas! Por ahí los panes y los peces! Por ahí el señor don Diablo, con el que tanto miedo te pegaron! Por ahí el cielo! Por ahí el infierno! Y a medida que vas expulsando esa inmundicia, sientes placer. Y no es sólo que finalmente puedas hacerte una paja sin sentido de culpa. Es un placer distinto. Un logro del individuo. Una hazaña a la que muy pocos están destinados a alcanzar: La libertad mental plena de programaciones teístas.
Hacerse ateo se siente rico. Pero para lograrlo hay que joderse. Y comprarse un buen desodorante. Porque en esta sociedad, aunque no lo queramos, seguimos apestando en la nariz de unos cuantos; algunos que si pudieran matarnos y enviarnos a las pailas de Belcebú, no dudarían en hacerlo. Por eso no viene mal un buen roll-on. Pero lo mejor de todo es que cada vez somos más. Y algún día llegará el momento en que quienes apestarán serán ellos. Pero que no se preocupen, para ellos no tenemos señalamientos ni condenas ni hogueras. Sólo jabón, perfumito, y un par de cervezas.
miércoles, 25 de julio de 2007
Cómo llegué a ser ateo (parte 2)
(viene del post anterior)La manera en que una persona "se hace" atea puede revelarnos mucho sobre lo que significa el ateísmo. Hay muchas razones posibles para llegar a ser ateo. Podemos citar por ejemplo, la rebelión típica de la adolescencia, y muchas otras más. Sin embargo aquí sólo voy a hablar de mi experiencia. ¿Cómo llegué a la conclusión de que era ateo?
Cuando tenía 20 años mi mente contenía un set de creencias muy específicas. Ahí dentro se encontraban todas las deidades judeocristianas (Trinidad, santos, ángeles, arcángeles), además de todas las deidades que había conocido de otras religiones, como el hinduismo y el budismo. Mi cabeza era un nído de eclecticismo religioso. Yo había comenzado a acumular ese bagaje de "dioses" desde que mi madre me enseño a rezar el "ángel de la guarda". Fui un teísta indoctrinado pasivamente, pero también activamente, pues yo busqué conocer otras religiones, y entre los 15 y 20 años acepté muchas doctrinas como verdaderas (karma, reencarnación, y más).
En mi caso, el proceso por el cual me hice ateo se vincula al estudio de los orígenes de mis creencias. Es importante subrayar, que la intención que me llevó a estudiarlos, no fue para probar que eran creencias falsas. ¡Yo creía que eran ciertas! De hecho, yo no tenía idea de que terminaría siendo ateo. Cuando estudié el origen de mis creencias, lo hice por curiosidad, por querer comprender mejor lo que yo decía creer. Y vaya sorpresa que me llevé.
Afortunadamente para mí, los escritos que llegaron a mis manos, no eran todos textos oficiales aprobados por los religiosos. Pude leer libros escritos por historiadores independientes y más o menos objetivos. Esto es de vital importancia, pues cuando una persona quiere desarrollar el pensamiento crítico, es necesario someterse a opiniones contrarias. Si eres alguien que sólo escucha un lado de la historia, si te conformas con oir sólo una versión de los hechos; entonces tu mente no será jamás una mente crítica. Hacen falta los contrastes. Y bien que los tuve.
No quiero alargar mucho el asunto de cuáles fueron los elementos que despertaron en mi cabeza la alarma. Sólo basta con decir que la información que encontré fue lo suficientemente contundente para convencerme. Convencerme de que el cristianismo, como sistema religioso, fue un fraude desde sus inicios y continúa siéndolo. Así mismo los estudios me convencieron de que el resto de las creencias que yo poseía, como karma y reencarnación, eran igualmente fabricados.
Mi llegada al ateísmo puede resumirse como un lento proceso por el cual las fuentes de mis creencias fueron siendo, una tras otra, desacreditadas. En el momento en que empecé a ver a quienes predicaban mis creencias como mentirosos, comencé a desechar todo lo que me habían enseñado como verdadero. Esto fue un periodo que duró alrededor de 3 años; como entrar a una casa abandonada, que nadie ha abierto en décadas, e ir detectando mierda, mierda muy escondida, limpiándola con Clorox. Entre las mentiras que debí limpiar se encontraba la idea de pecado original, la idea de que los homosexuales son seres malignos, la idea de que hay un solo dios verdadero, la idea de que existe un infierno, y muchas otras más. (Pero esto es materia para otro blogazo). En fin, la limpieza no sólo incluía descartar supersticiones y la creencia en dioses, sino toda una serie de prejuicios anexos a las religiones; prejuicios que son la causa de que el mundo esté tan jodido como está.
El día en que esas creencias específicas que me habían metido en mi hard disk cerebral, fueron eliminadas con el anti-virus del conocimiento; el día que esas creencias desaparecieron, fue el día en que me di cuenta que era ateo. No me hizo falta negar la existencia de ningún dios o dioses. Hasta la fecha, aun no me ha hecho falta decir "Dios no existe". El convencimiento de que soy ateo, no proviene de que yo sepa que dios no exista, sino de que sé que dios no existe en mi vida. Y de eso debe tratarse esto, del convencimiento individual, que no intenta imponerse a nadie. Si mañana alguien viene y me dice que su dios es real, ¿quién soy yo para refutarlo? Esa es su verdad interior. La respeto, siempre y cuando no me quieran imponer ese criterio. (Por eso defiendo la completa separación de Iglesia y Estado. Si a los religiosos no le gusta oirle el pico a los ateos, ¿entonces por qué tenemos que oirles el pico a ellos?) Si los dioses existen de hecho, objetivamente, en el mundo real, eso es un asunto que no me compete, y que me tiene sin cuidado, y le dedico el mismo tiempo que al asunto de la existencia de los Pitufos. El que quiera probarme que existe algún dios que saque las evidencias, y luego que se atenga al bombardeo de mi escepticismo.
Soy ateo, pero mi ateísmo no es un modo activo de pensar (mi escepticismo sí lo es). El ateísmo no es una doctrina que tenga unas reglas de cómo debemos ver el mundo. Cada ateo es un continente separado. Cada uno tiene sus razones para descreer. Así pues, las acciones que hago, las ideas que pienso, jamás las hago en referencia a mi ateísmo. No defino mi vida respecto al teísmo o la falta de dios en ella. Mi ateísmo es sencillamente una carencia de creencias. Una oportunidad para construirme a mí mismo, en base a mis propios criterios y no los que otros me predican; un estado donde los dioses se vuelven irrelevantes, al grado que se extinguen, del mismo modo que le ocurre a un niño cuando descubre que Santa Claus no existe. Así como nadie se define por su falta de creencia en Santa Claus, yo como ateo tampoco me defino por mi falta de creer en Dios. El ateo se define por lo que hace como individuo. (Otro tema para blogazo.)
Dado que el ateísmo no es una doctrina que se pueda predicar, el único propósito que surge en mi vida respecto a mi condición atea es limpiar la mala imagen que los religiosos han creado sobre los ateos. Comenzando por aclarar que no todos los ateos niegan la existencia de sus dioses. Lo que todos sí podemos hacer es AFIRMAR que los dioses no son necesarios para vivir una vida digna, llena de valores y aspiraciones. Los dioses tampoco son necesarios para que vivamos con principios morales como el respeto a los demás y el amor. ¿Dónde está la prueba de esto? La prueba de esto debe encontrarse en los ateos mismos. Ese es nuestro reto.
martes, 24 de julio de 2007
Cómo llegué a ser ateo (parte 1)
Sólo hace falta abrir el diccionario para darnos cuenta del nivel de desconocimiento y prejuicios que hay sobre el término "ateísmo". La culpa no es de los diccionarios. Estos sólo nos muestran el estado de conocimiento en que se encuentra la mayoría de la socidad respecto al ateísmo. Nos da una idea de lo mucho que debemos trabajar, y dar el ejemplo, para probar a una población mayormente teísta, que los ateos podemos ser grandes seres humanos, con sentido moral, y ciudadanos ejemplares.Durante mi niñez y adolescencia fui educado dentro de la tradición religiosa católica. Siempre me consideré una persona espiritual. En mi mente surgían diariamente preguntas nuevas en cuanto a lo religioso. Pero muchas veces nadie era capaz de contestarlas. En aquel entonces entendía que la obligación de las autoridadades religiosas (los sacerdotes) era darme las respuestas que pedía. Pero cada vez que brotaba de mí una pregunta demasiado difícil, me decían que eso era "inexplicable", "incomprensible para el hombre" o un "misterio". Por algún tiempo me conformé con esa excusa, pero eso convirtió mi cabeza en una holla de presión.
Eventualmente me harté de no recibir respuestas, y comencé a buscarlas en otros lugares. Otras religiones, filosofías orientales, etc. Pero con el tiempo me volvió a ocurrir algo similar. Tenía preguntas muy difíciles que nadie me podía contestar. Esta situación se juntó al hecho de que comencé a estudiar filosofía en la universidad. En la universidad me enseñaron el concepto de pensamiento crítico, y el ver la duda como un método para alcanzar el conocimiento y evitar el error. Desde niño había oído eso del "método científico", Galileo, etc. Pero fue durante las clases de filosofía donde aprendí el verdadero sentido de esto. El método científico no tiene por que limitarse a las ciencias experimentales, también puede ser parte de nuestra forma de pensar. En la vida, constantemente aceptamos argumentos sin detenernos a pensar si estos son correctos, verdaderos o falsos. Dudar sobre algo no implica que aquello sobre lo que se duda sea falso. Dudar es una manera de conocer mejor lo que decimos "conocer". Por eso, nadie debe temer a dudar sobre sus creencias. Pues el propósito de la duda no es otro que alcanzar una certeza sobre lo que conocemos; que ya no podamos decir "Creo x cosa, por que mis papás me lo enseñaron." Por eso pienso que la duda es el nacimiento del hombre maduro.
Con los años, el estudio de las religiones me llevó a concluir que lo que se me había enseñado desde pequeño respecto a Dios, era un fraude. (Eso es materia para otro blogazo). El asunto es que una vez llegué a la conclusión de que la religión que se me había enseñado era un fraude, tenía que definir mi posición en cuanto a Dios. Durante un tiempo consideré una definición personal de Dios, luego me llamé agnóstico. Pero me di cuenta que ese Dios en el cual pensaba, no era más que un invento en mi cabeza. Me di cuenta, que vivía mi vida totalmente al margen de la religión; Dios no existía más en ella. Dios se hizo tan irrelevante, que un buen día, sin darme cuenta, desaparció. Y fue así, como comenzó el proceso por el cual fui aceptando el término maldito: ateo.
(Continúa)
martes, 17 de julio de 2007
El agnosticismo (parte 4): Diálogo entre un agnóstico y un ateo preguntón
Nota: El siguiente diálogo representa algunas características del pensamiento de ciertos agnósticos. Hay muchas variedades de pensamiento. Y creemos que ésta es una de ellas. Hay más, pero en su momento ya le caerá su aguita. Así que no piensen que este diálogo representa el pensamiento de todos los agnósticos o ateos.¡Oye, Moncho!
—Dímelo, panín.
Me dijeron que ahora eras "agnóstico".
—Sí, sí.
¿Qué piensas sobre la existencia de Paramajumba?
—Pues fíjate... La verdad no lo sé, panín. Además creo que nuestra mente no es lo suficientemente evolucionada para resolver ese problema. Así que puede que sí, como puede que no.
No lo sabes...
—Claro que no. Si lo supiera, te lo juro que te lo diría.
¿Es una posibilidad, dices?
—Mesmamente.
¿Entonces no crees en Paramajumba?
—Pues no lo sé, ya te dije.
¿Pero cómo es posible?
—¿Qué?
¡Que no sepas si crees o no crees!
—¡Ay no me confundas!
Moncho. Ya me dijiste que no sabes si existe o no; pero es imposible que no sepas si crees o no crees en Paramajumba.
—Ya te dije que NO SÉ.
Moncho, ¿tú sabes en lo que tú crees?
—Pues claro. Si no lo sé yo, ¡nadie lo sabe!
Coño, pues dime si crees en Paramajumba, ¡y no te jodo más!
—¿Acaso me preguntas si tengo fe en la existencia Paramajumba?
¿Acaso hay una creencia religiosa sin una fe que la sustente?
—¡Pues claro que no! La fe es el pilar de las creencias, lo dicen todos los textos sagrados. La fe es la certeza de todo lo que no podemos comprobar con los sentidos.
Bien. Pues contéstame: ¿Tienes fe en que Paramajumba existe?
—No fastides, ¡claro que no!
¡Eso es lo que quería saber!, cálmate chico.
—Qué, !¿me ves la cara de iguana o qué?!
No no. Es que me dices que no tienes fe en Paramajumba, aunque sí sea posible que exista.
—Exacto. Es posible. No puedo saberlo con seguridad. Por eso ni niego ni afirmo.
Oye y por casualidad, ¿para ti hay algún otro dios cuya existencia creas posible?
—Claro, por eso soy ag - nós - ti - co. ¿Ves?
Ok. Entonces, ¿ cu - á - les ?
—¿Cuáles qué?
Pues, ¿qué otro dios, aparte de Paramajumba, piensas que es posible que exista?
—Hmmm...pues...Hay un montón de dioses, chico.
¿Thor, el dios nórdico del rayo?
—Qué va! ¿Estás tú loco?
¿Júpiter, su homólogo romano?
—¿Pero crees que soy tonto? ¡Estudié cómo los romanos se lo fusilaron a los griegos!
Quetzatcoatl...¿crees que es posible que exista la Serpiente Emplumada?
—Eso se lo inventaron los indios en México, tonto. ¿No es obvio?
Pues coño, Moncho, ¡dime al menos uno de los dioses de las religiones mundiales, que piensas que sea posible que exista!
(20 minutos después...)
—La verdad no lo sé. Es que la gente inventa mucho...
¿Entonces por qué te llamas agnóstico?
—¡Pues porque no sé si hay dios o no! Soy agnóstico porque aunque no tengo la certeza, pienso que hay una posibilidad de que exista Dios.
Pero no me puedes decir cúal dios.
—Pues chico, ese: ¡Dios!
¡Dame el nombre y el apellido!
—¡Pues el Dios de siempre coño!
¿Te refieres al Dios cristiano de la Santísima Trinidad, del cual sale Jesús el salvador de la humanidad?
—Bah! Todos sabemos que eso es un invento del siglo III, panín. Vi un documental...
¿Te refieres a Alá? ¿Es posible que Alá exista?
—¿El que dictó el Corán y manda a pilotos estrellarse en los Niuyores?? ¿Tás tú loco!? Otro invento humano, más...
Moncho, pues si no crees, ni tienes fe en ningún Dios, entonces no eres agnóstico.
—¿Qué soy entonces?
Ateo. Eso es lo define a los ateos. No creen en ningún dios o dioses y algunos ni en la madre que los parió.
—Pero yo no puedo negar que dios exista.
No creer en Dios no es sinónimo de negar a Dios. Para negar o afirmar una idea, primero hace falta conocerla racionalmente. Muchos ateos piensan que la idea de Dios es irracional, una idea que puede significar todo y nada a la vez. No hace falta más que preguntarle a un número de creyentes, qué significa Dios, y veremos que todos tienen definiciones distintas y contradictorias.
—¿Entonces qué significa Dios para un ateo?
Cuando un ateo oye la palabra "Dios", es exactamente lo mismo que cuando escucha a su perro tirarse un peo tras su siestita.
—Ja!! Me ahogo!
Dios es un "macroconcepto", que la civilización ha ido inflando e inflando, sin importar si lo que le ha entrado a ese globo ha sido helio o aire de peos. Cada ateo menciona razones distintas para no creer en Dios. Yo soy ateo porque ningún creyente me ha podido convencer de que su Dios sea real. Ojo, esto no significa que yo los acuse de creer en un Dios falso!
—¿Cuál es la diferencia?
Cuando un creyente le afirma a un ateo que su Dios existe, un ateo sólo tiene dos opciones: 1) creerlo por fe; es decir, hacer lo mismo que hace el creyente. O 2) Pedir evidencias al creyente.
Si tu no tienes fe, o el creyente no te aporta evidencias, eso no es prueba de que el Dios en el que cree existe o no existe. Tenemos sencillamente una idea sin sustento: la existencia de Dios. Una hipótesis descartable, hasta que quien la afirma pruebe, con evidencias, que es correcta.
Si tu no aceptas la creencia en ningún dios, no importa por qué causa (falta de fe, o falta de evidencia), entonces, eres ateo.
—Pero yo he oído a ateos negar a Dios. Algunos dicen que saben que Dios no existe.
Bueno Moncho. Algunos ateos que lo hacen. A veces tras estudiar los principales fenómenos religiosos mundiales, se dan cuenta que son un fraude, y entonces deducen que todas los fenómenos religiosos son fraudes, por lo tanto Dios no existe, es sólo un invento de la mente del hombre. A estos ateos se les llama ateos "explícitos" o "fuertes". Cada uno aporta distintos posibles "argumentos" contra la existencia de Dios.
—¿Y los otros?
Los otros ateos, que en mi opinión son la mayoría, piensan que para ser ateo no hace falta negar la existencia de Dios. Sencillamente el no creer en dioses, te hace, por definición ateo. El ateo "débil" no se mete dentro del debate de tener que probar la inexistencia de nada. Muchos ateos de esta clase encuentran absurdas las pretensiones de los ateos "fuertes" de querer aportar evidencias definitivas para la no existencia de Dios.
—Bueno, ambos casos parecen ser distintos. ¿Entonces qué hace falta para ser ateo?
Pues los ateos no se ponen de acuerdo. Pero si hay algo que los unifica es que todos carecen de creencias en la existencia de una deidad. Negar la existencia de Dios parece ser un asunto posterior.
—¿Qué piensan los ateos sobre los agnósticos?
En general, existe la percepción de que son personas con problemas para definirse. Algunos son teístas o ateos de closet, quienes prefieren autollamarse agnósticos pues creen que esa palabra connota una mentalidad abierta. Sin embargo hay ateos que dicen ser también agnósticos. En realidad, hay de todo.
Si tu eres agnóstico, pregúntate en qué deidades crees. Si la respuesta es "en ninguna". Entonces, Moncho eres ateo.
—Bueno no creo en ninguna específica, ¡pero yo creo que es posible que exista Dios!
Y muchos ateos también te dirán que "es posible" que exista Dios, como también es posible que exista Santa Claus, el duende de Keebler, y el mismo Gigante Verde con sus mazorcas.
—No comparemos a Dios con Santa Claus...
Moncho, de la misma manera que una persona sensata no se pone a hablar sobre la posibilidad de que exista Santa Claus, un ateo no se a verificar si Zeus, Krishna o Artemisa existen. Para él son simples seres imaginarios, hasta que se le pruebe lo contrario.
—Pero esos dioses que mencionas suenan ridículos...pongámonos serios.
¿Entonces de una vez, dime seriamente cuál Dios, dios o dioses crees posible(s)?
—Pues Dios, el Creador del universo y el ser humano. Es como una Fuerza...una Energía... No es fácil definirlo con palabras.
¿No crees que es posible que exista algún dios tradicional con su nombre y apellido, como Ganesh el dios con cabeza de elefante?
—Fantasías puras.
Entonces, ¿en quién te basas para hablar de que es posible que exista esa "Energía"? No me digas que estás metido en astrología y esas cosas.
—No, no! La Energía Suprema...Ese es el Dios en que pienso cuando pienso en Dios.
Digamos que tienes tu propia versión sobre cómo podría ser Dios.
—Pues claro.
¿Y como llegaste a esa versión? ¿Leyendo algún texto sagrado? ¿Recibiste alguna revelación divina? ¿Mirando por un telescopio alguna galaxia lejana?
—No, no, no, no! Sólo reflexionando, lo pensé, como una posibilidad.
Si no lo sacaste de ningún otro lugar, entonces ¿no es eso acaso una posibilidad inventada por tí mismo?
—Bueno, de cierto modo una conceptualización. Todo el mundo conceptualiza a su Dios a su manera. Mi hipótesis de Dios, pongámoslo así.
Me sorprende tu bagaje científico.
—Se hace lo que se puede...
Pero sobre lo de conceptualizar tu propio Dios, ¿no es eso lo mismo que —según tú mismo dijiste— hicieron los romanos y los aztecas?
—Sip, pero ellos se pasaban de la raya, loco. No creo que haya un dios metiéndose en los asuntos humanos, pidiendo sangre de vírgenes, ni mandando gente al infierno. Eso definitivamente son inventos humanos.
Moncho, vamos a ver. Tú no crees en ningún dios creado por los hombres, sin embargo crees posible que exista uno como, por ejemplo, el que tu mismo has concebido! La Energía esa o como se llame...
—Sí.
Pero no estás seguro de si existe o no.
—Exactamente. Si estuviera seguro fundaba una religión mañana mismo, mano. Iglesia de los Energéticos Unidos, o algo así.
Pero piensa un momento. ¿Cuántos dioses distintos y posibles crees que podrías "conceptualizar"?
—Unos cuantos, supongo...Energía...Fuerza Sobrenatural...El Gran Weblogger...el Espíritu Cósmico...Y más poderoso que Júpiter o la misma Energía. Incluso podría ser una Diosa, ¡con tetas! ¿¿Por qué no?? No hay que ser machista...
¿Y por qué crees que es más probable que exista un dios inventado por tí que un dios azteca o griego?
—Hmm...porque esa gente se les subía la poesía a la cabeza, o se fumaban algo. Estoy seguro.
Moncho, ¿te das cuenta que cuando planteas la posibilidad de que exista un dios, fundamentas esa posibilidad en tu capacidad de imaginación y no en evidencias?
—Explícate.
Estás diciendo que es más "posible" que exista cuanta deidad, divinidad se te ocurra, ¡sólo por el hecho de que, en comparación a los griegos, posees una imaginación sensata! Tú aceptas que no te basas en ningún dios de las religiones ya existentes, ¿verdad?
—Exacto.
¿Tampoco crees en los dioses de los vecinos locos que van predicando por ahí sus alucinaciones?
—Tampoco.
Luego el único dios restante en el que puedas pensar, "cuando piensas en Dios", tiene necesariamente que haber sido creado por tu propia mente.
— ........................ajá.
Entonces conceptualizas un dios. Y dices que es posible que exista.
—Sí.
Pero luego dices, que puedes conceptualizar otros dioses, incluso superiores al primero. Y también dices que es posible que existan.
—Claro, aunque no lo pueda saber con un 100% de seguridad.
Moncho, entonces puedes ver que estás haciendo lo mismo que han hecho aquellos que inventaron las religiones. Sólo que ellos crean una divinidad para afirmar su existencia. ¡¡Y tú creas una divinidad para luego ponerla en duda!!
—Que yó creo qué?? No te sigo muy bien.
Lo que trato de decirte es que la única manera que tienes para mantener tu condición de "agnóstico", es recurriendo a inventar tu propia idea de Dios o dioses! Ya que ninguno de los existentes en las religiones del mundo te satisfacen, no te queda otra salida: Inventas una nueva idea de lo divino, la dichosa Energía esa. Cuando te auto-proclamas agnóstico, lo haces respecto a un dios que sólo está en tu cabeza, Moncho! ¡Nadie cree en ese mismo dios! Primero inventas tu propio Dios, y luego dices que no estás seguro si existe o no! Y si pensaras en un millón de dioses posibles, ¿dirías un millón de veces que no puedes estar seguro si existen o no?
—Claro, ¡no puedo estar seguro!
¡¿Pero cómo no puedes estar seguro de algo que tú mismo has inventado!?
—err...
Para ser agnóstico, hace falta al menos UN dios de referencia, ¿no?
—Por supuesto.
¿Qué sentido tiene dudar, o decir "quién sabe", o decir "es posible" cuando todas las referencias las has creado tú mismo, sacándotelas de la manga?
—Explícate mejor.
Moncho, y si te dijera que Paramajumba, (el dios que antes dijiste que era posible que existiera), me lo inventé yo....
—¿¿¿Ahhh!?? ¡Qué cabronazo! ¡Eso no se hace! Me cogiste de pendejo... En verdad, me duele, loco...(sniff)
Moncho, lo que te pasa a ti, es que confundes la posibilidad de imaginar algo con la capacidad de establecer la posibilidad de que ese algo exista. Imaginas e inventas tus propios paramajumbas, lo que te da la gana, y luego te dedicas a dudar sobre ellos.
—¡Dudo, porque es mejor dudar que tener una certeza de algo falso!
Igual que te pasó con Paramajumba. Yo te engañé. Tú como agnóstico, te engañas a tí mismo, viviendo en algo parecido a una constante duda eterna, un juicio donde ninguna de las partes logran convencer a nadie. Y nunca llegas a una conclusión ni veredicto, porque suspendes el juicio ANTES de buscar evidencias. Te conformas con que alguien plantee una idea más o menos interesante y no muy descabellada, para darle el beneficio de la duda.
—Es sensato, ¿no? ¡Mi deber es dudar en ellas antes de afirmarlas o negarlas!
Moncho, no tienes que dudar en absolutamente nada que no tienes motivos para dudar! Eso son los dioses! Hay montones de ideas interesantísimas rodando por todos lados. Pero eso no significa que lo que relatan sea real, o que existan evidencias o pruebas que las apoyen. Te recomiendo que la próxima vez, antes de siquiera dudar, pidas evidencias a quien te ofrece alguna idea nueva sobre Dios. Para que luego, si finalmente vas a dudar, te asegures que estás dudando de algo que merece la pena ser dudado; y que no te surjan nuevos paramajumbas. Los juicios siempre deben aspirar a llegar a un final. Eso es algo que tu no conoces. Porque los juicios que has llevado a cabo han sido juicios ficticios, sin evidencias, destinados a la inconclusión.
Todas las hipótesis que tu dices dudar como agnóstico, son hipótesis ofrecidas por los teístas. (Los ateos no proponen hipótesis alguna sobre Dios). Si alguna te ha hecho dudar, quiere decir que ha habido algo en ellas que te ha echo flaquear. Algo que te impide decir "vaya, todo esto de los dioses es una verdadera mierda!" Algún elemento teísta te ha seducido.
—¡Imposible!
¡Sí es posible! Pues todo lo que creemos "saber" sobre Dios, son ideas promovidas por teístas. Lo que ocurre es que tú no sabes definir cuáles son esas ideas en específico que te seducen. Si ninguna te sedujera, hace rato hubieras abandonado tu eterno juicio sobre la existencia de Dios. Y te habrías dado cuenta que es absurdo dudar en la existencia de los dioses, tan absurdo como es negarla o afirmarla.
—¿Por qué absurdo?
Porque no puedes afirmar, negar, o dudar una idea que no conoces ni sabes qué significa. Cuando te pregunté qué dios crees posible, me saliste con no-sé-qué-coño de Fuerzas y Energías, demostrándome que no tienes ni puta idea de qué carajo piensas que es dios!
—Y tú que sabes tanto, ¿qué crees que haría si dejara de dudar sobre esa existencia?
No lo sé, mi mente es incapaz de llegar a una respuesta.
—¡No jodas! Dime.
Espero que tranquilizar y definir esa mente, y darte cuenta de quién eres.
—¿Y qué carajo crees que soy?
Un ateo en negación, con una imaginación precoz.
por: JLG
lunes, 16 de julio de 2007
Europa: reino del anti-Cristo
¿Quién lo diría? El bastión geográfico de uno de los tres grandes monoteísmos se despide lentamente de la religión. Europa no sólo fue la cuna del cristianismo, también fue el lugar donde se desataron las más cruentas guerras religiosas, donde se inventó el concepto de "herejía", la casería de brujas, las Cruzadas, la Inquisición, la Encomienda, el lugar donde se libraron batallas entre católicos y protestantes, y miles de conflictos más en el nombre de Cristo y su señora madre, la siempre siempre virgen.El año pasado, el final del conflicto armado en Irlanda del Norte marcó una nueva etapa en la historia Europea. La paz en Irlanda representa la solución del último gran conflicto relgioso en la Europa Occidental. Y tomando en consideración que un continente que durante los últimos dos mil años siempre se traía alguna guerra santa de por medio, esto resulta muy significativo.
La consolidación de la Unión Europea no sólo ha traído estabilidad económica a la región. También ha estrechado los vínculos culturales y sociales entre todos los países de Europa. Antes esta función la llevaba a cabo la religión. La Iglesia católica, y más tarde las gemaciones del protestantismo unificaban sus reinos en base al terror, la espada, y el miedo a la excomunión. Hoy día los Europeos están unificados por el diálogo, la colaboración y la democracia.
Para todos los ateos del mundo, es un motivo de regocijo ver el mapa que aquí les muestro. Este mapa, sacado de la encuesta Eurostat de Eurobarometer (2005), representa los niveles de religiosidad en los paises que forman parte de la Unión Europea, y la candidata Turquía. A mayor porcentaje de religiosidad, más oscuro el color que marca al país. La media europa de personas que dicen creer en Dios es de solo un 52%. El 27% dice creer en cierto tipo de espíritu o fuerza vital. Un 18% dice ser ateo/agnóstico. Es especialmente notable el hecho de que un país como Suecia declare en la encuesta un nivel de ateísmo/agnosticismo de aproximadamente un 85%!! Estonia le sigue con un 84% que dice no creer en Dios.Esta encuesta aunque no es conclusiva, nos permite llegar reafirmar que 1) A mayor desarrollo económico y social, menores son los niveles de religiosidad; 2) Que la relación entre mayor status económico y protestantismo/bajo nivel económico y catolicismo, sea un hecho.
Este último dato no es nada nuevo. Ya hace un siglo el sociologo alemán Max Weber escribió su famosa tesis, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, donde logró relacionar convincentemente la capacidad de los pueblos protestantes de crear una ética del trabajo que propició el desarrollo del capitalismo; mientras que los países católicos, destacados por su superstición y vagancia, quedaron relegados a un segundo y tercer plano.
El caso más ejemplar de como la desaparición del catolicismo se tradujo en una época de prosperidad es España. Durante la dictadura de Franco, España era un país muy católico, donde se prohibía el divorcio, el uso de anticonceptivos, y besarse en público. Nada más Franco estirar la pata, y establecerse la democracia y el gobierno secular, los españoles de los campos salieron de cagar en las letrinas en 1980, para despertar en la octava potencia mundial 25 años más tarde. (Sí gente, mientras Blondie cantaba Heart of Glass, en España a mucha gente le ponían su primer inodoro.)
Si la transición del catolicismo al protestantismo fue el primer cambio para un progreso definitivo en los países del Norte; el segundo gran cambio fue la secularización de los países del norte; un proceso originado en Francia durante el siglo XVIII (con raíces en corrientes humanistas durante el Renacimiento). El protestantismo permitió a Europa desencadenarse del yugo del Papa en Roma. El secularismo permitió a Europa desencadenarse del yugo de la religión.
Sin embargo, la religión continúa siendo un fenómeno importante en Europa. Podríamos decir que mientras más católico es un país, más capacidad tiene la iglesia de inmiscuirse en la política. Todos hemos oído del entrometimiento del Vaticano en la política de Italia. En España, la iglesia católica ejerce actualmente el control sobre la cúpula que controla al mayor partido conservador. Sólo hace falta escuchar la emisora oficial de la iglesia, conocida como la COPE, para tener una idea del nivel de manipulación al que la Iglesia pretende someter al pueblo español. El poder de la COPE sobre el Partido Popular, es similar al poder que ejercieron avechuchos como Jerry Falwell y Pat Robertson en las campañas de George W. Bush.
A pesar de estos casos patéticos, que muestran a una iglesia debilitada, asfixiada y desesperada (insinuando que el presidente socialista Zapatero puso las bombas en los trenes de Madrid para llegar al poder), podemos decir que Europa se encuentra encaminada hacia una plena secularización. Con esto no pretendemos que desaparezcan las iglesias o las religiones, sino que se quede de una vez establecida una verdadera separación de Iglesia y Estado, incluyendo que las iglesias no reciban excenciones contributivas, o ayudas económicas directamente de los contribuyentes; que no existan más escuelas católicas pagadas por los gobiernos; que no se pagen más visitas papales con dinero público. En fin, que la Iglesia pague lo que todo negocio privado tiene que pagar. Que no se le den consesiones especiales de ningún tipo. Todo esto, apreciado lector, no es una fantasía. Ya está ocurriendo! Si piensas que el desarrollo de una sociedad secular es un espejismo. Presta atención a lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Si el origen del cristianismo fue Europa; el origen de su colapso también es Europa. Luego seguirá el resto del mundo. El progreso que el secularismo puede traer, será ejemplo para otros países no-cristianos. Y en un futuro no muy lejano los países musulmanes no tendrán remedio que imitar los modelos progresistas de Europa. EEUU habrá quedado en la sombra del olvido. Al fin nuestros decendientes vivirán en un mundo donde los ateos no seremos minoría. La fe, y el pensamiento defectuoso generado por ésta, desaparecerá. Y así, con plena libertad de pensamiento, podremos fomentar en nuestros hijos y nietos la utilización del pensamiento crítico, y propiciar una generación de personas capaces de utilizar su inteligencia para encontrar soluciones a los grandes problemas mundiales que se avecinan.
Viva el secularismo! Viva la Europa secular!
martes, 10 de julio de 2007
El agnosticismo (parte 3): Cómo superar el miedo a volar
(viene del post anterior)Una buena manera de hacerle entender a un creyente o a un "agnóstico" lo que sigfnica el ateísmo es haciendo una lista con todas las deidades existentes en la tierra. Digamos que recogemos el nombre de 50,000 dioses, incluyendo Alá, Yahvé, Jehová, Hera, Osiris, ángeles, santos, semi-dioses, ninfas. Luego, incluso podemos añadir dioses inventados por nosotros mismos! The Flying Spaghetti Monster, por ejemplo.
Tras completar la lista. Ve leyendo uno por uno, y preguntándote si CREES o NO CREES en él. Presta atención, no se trata de si sabes o no sabes. Esto es un ejemplo de cómo no debes empezar.
¿Artemisa?
—Pues...er...no sé.
¿Apolo?
—Ay!...No lo puedo saber.
No no no no no! Recuérdalo, por favor. No se trata de si sabes o no. Las creencias las tienes o no las tienes.
Si después de haber leído toda la lista de 50,000 deidades, al final tienes 50,000 contestaciones "No creo". Entonces, querido agnostico, ahora sí tienes gnosis!! ahora Sí SABES que no crees en un carajo!!! Y eres un ateíto polluelo acabaíto de verse los granitos en el espejo!
Pero, presta atención. Si cuando estuviste leyendo la lista, y por ejemplo, cuando llegaste a "Jesucristo" o a "Yavé", te tambaleó la lengua, o te atacó una repentina parálisis facial. Entonces amigo mío, debes cuestionarte POR QUÉ precisamente esas deidades del desierto de Canaá, te hacen flaquear, y por que las otras nó. Cuestiona tus creencias. Investiga en tu cultura. Haz repaso de qué te inculcaron desde chiquito. Pero no te desalientes, querido agnóstico. Tengo buenas noticias para tí. Si flaqueaste, es porque ahora sí tienes gnosis!!, ahora Sí SABES que sigues siendo teísta, creyente!!! Y eso es un buen paso!
Así que ya no tienes excusa para seguir utlizando esa etiqueta de "(a)gnostico". Porque ahora sí, ahora sí sabes! ;-)
El agnosticismo (parte 2): ¿grados entre teísmo y ateísmo?
(viene del post anterior)
Aquí continúo mi despotrique contra el mal llamado "agnosticismo", que no es otra cosa que un vértigo al Juicio Final.
Hace poco encontré en el web un chart, que ejemplifica perfectamente la visión absurda de los agnósticos. La tabla hace una división entre ateos y teístas, sobre una absurda inclusión de gnosticismo y agnosticismo. (Cómo nos encantan las tablitas!)

Imagen: Ejemplo de la mogolla conceptual que hace un agnóstico con tal de que no le llamen ateo. A propósito de esta exposición, aclaremos los términos:
Gnosis, viene del griego, y significa "conocimiento". "Gnóstico" en este sentido significa "que sabe o conoce". Agnóstico, por lo tanto es "carencia de conocimiento", que no sabe. Y pongo énfasis en la palabra saber.
Teísmo significa la creencia en la existencia de una(s) divinidad(es). Ateísmo, es la carencia de dicha creencia. Ni más ni menos. Así pues mientras (a)gnosis nos refiere al conocimiento (saber), (a)teísmo nos refiere a la creencia (creer).
El chart mezcla el saber y el concimiento con la creencia. Para resumir, el objetivo del chart es decirnos que hay grados de "certeza" (gnosis) entre el teísmo y el ateísmo. Hay grados de ateísmo, grados de teísmo, grados de agnosticismo, etc.
Según ese chart, podría darse el caso, por ejemplo, de una persona que cree fuertemente en dios, un teísta gnóstico ("Dios existe, lo creo y lo sé, sin duda alguna"); pero un día se le muere Fluffy, y su creencia se debilita, y se convierte en un teísta agnóstico ("Dios existe, pero....hmm...") Esa misma persona, digamos que se pone a leer a Nietsche, y pasa a ser un ateo agnóstico ("Creo que Dios no existe,...pero puede que..."). Finalmente el tipo manda pal carajo a Dios, porque la mujer le pegó los cuernos con el hermano, y se convierte en ateo gnóstico. ("Dios no existe...¡y bien que lo sé!").
Este chart tiene una virtud, y es que pone en relieve las diversas posibilidades en la evolución de un creyente o un ateo. Los ateos mayormente no llegan al ateísmo de la noche a la mañana. El camino es gradual. Pero hay un momento donde se da un salto. Donde algo en la mente hace el Click final. Y ese es el momento donde el teísta se vuelve ateísta. Entre ambos escalones no hay grados. Hace falta un salto, como en las casillas de Monopoly. Si no das ese salto, no eres ateo, sino un teísta poco convencido, o casi al borde del "lado oscuro". Pero ateo, nop.
El mayor error de este chart, grave error, es que pretende definir el ateísmo en base a la idea de "gnosis", saber que Dios existe o no existe. Por eso hay tanto cristiano por ahí acusándo a los ateos de arrogantes intelectuales. Y en eso tienen razón, siempre y cuando parten de la definición erronea sobre ateísmo. Una definición que los agnósticos se dedican a reforzar continuamente. Pero el ateísmo no tiene absolutamente nada que ver con gnosis, ni saber, ni conocimiento de la existencia de Dios. El ateo no tiene nada que callar, negar, ni afirmar sobre Dios. Por ejemplo, yo soy ateo. Y si me preguntas "¿Sabes si Dios existe o no?" Yo contesto: "No tengo ni puta idea de lo que me estás hablando!" Lo mismo pasaría si yo le preguntara al cristiano "Sabes si Paramajumba existe?"
En la tabla, el recuadro de la izquierda abajo, iguala el ateísmo "fuerte" con el "ateísmo gnóstico". Y esto es un total disparate. Ser un ateo gnóstico, es como decir "Soy ateo, porque sé que Dios no existe!" El ateísmo no se define en base a un conocimiento, sino en base a una creencia. No es que el ateo "no sepa que existe Dios" o "sepa que no existe", sino que NO CREE en dios, no valida ese término, quizá lo encuentra irracional, tan irracional como "paramajumba".
Así pues, lo que divide a un teísta de un ateo, no es un grado de conocimiento, sino la presencia o no presencia de una creencia. Noten que el conocimiento es algo que sí puede ser gradual, como se puede ser bruto en mayor o menor nivel. Pero cuando hablamos de la diferencia entre creyentes y ateos, nos referimos a dos categorías distintas: creencia o no-creencia. Podrán haber millones de grados de creencia, desde la certeza más absoluta hasta el "católico semi-conciente" que va a misa cada 20 años. Pero entre la creencia y la no-creencia, no hay grados, sino un abismo. Ni escaloncitos ni puentecitos que nos hagan el salto al vacío menos amargo.
Así que agnostico que me lees. Lamento informarte, que el ateísmo no tienen un carajo que ver con saber si dios existe o no. Toda tu etiqueta basada en la término gnosis, es un disparate. Y aquí, te vamos a ayudar a superar tu fobia a las alturas.
(continúa)
Aquí continúo mi despotrique contra el mal llamado "agnosticismo", que no es otra cosa que un vértigo al Juicio Final.
Hace poco encontré en el web un chart, que ejemplifica perfectamente la visión absurda de los agnósticos. La tabla hace una división entre ateos y teístas, sobre una absurda inclusión de gnosticismo y agnosticismo. (Cómo nos encantan las tablitas!)

Gnosis, viene del griego, y significa "conocimiento". "Gnóstico" en este sentido significa "que sabe o conoce". Agnóstico, por lo tanto es "carencia de conocimiento", que no sabe. Y pongo énfasis en la palabra saber.
Teísmo significa la creencia en la existencia de una(s) divinidad(es). Ateísmo, es la carencia de dicha creencia. Ni más ni menos. Así pues mientras (a)gnosis nos refiere al conocimiento (saber), (a)teísmo nos refiere a la creencia (creer).
El chart mezcla el saber y el concimiento con la creencia. Para resumir, el objetivo del chart es decirnos que hay grados de "certeza" (gnosis) entre el teísmo y el ateísmo. Hay grados de ateísmo, grados de teísmo, grados de agnosticismo, etc.
Según ese chart, podría darse el caso, por ejemplo, de una persona que cree fuertemente en dios, un teísta gnóstico ("Dios existe, lo creo y lo sé, sin duda alguna"); pero un día se le muere Fluffy, y su creencia se debilita, y se convierte en un teísta agnóstico ("Dios existe, pero....hmm...") Esa misma persona, digamos que se pone a leer a Nietsche, y pasa a ser un ateo agnóstico ("Creo que Dios no existe,...pero puede que..."). Finalmente el tipo manda pal carajo a Dios, porque la mujer le pegó los cuernos con el hermano, y se convierte en ateo gnóstico. ("Dios no existe...¡y bien que lo sé!").
Este chart tiene una virtud, y es que pone en relieve las diversas posibilidades en la evolución de un creyente o un ateo. Los ateos mayormente no llegan al ateísmo de la noche a la mañana. El camino es gradual. Pero hay un momento donde se da un salto. Donde algo en la mente hace el Click final. Y ese es el momento donde el teísta se vuelve ateísta. Entre ambos escalones no hay grados. Hace falta un salto, como en las casillas de Monopoly. Si no das ese salto, no eres ateo, sino un teísta poco convencido, o casi al borde del "lado oscuro". Pero ateo, nop.
El mayor error de este chart, grave error, es que pretende definir el ateísmo en base a la idea de "gnosis", saber que Dios existe o no existe. Por eso hay tanto cristiano por ahí acusándo a los ateos de arrogantes intelectuales. Y en eso tienen razón, siempre y cuando parten de la definición erronea sobre ateísmo. Una definición que los agnósticos se dedican a reforzar continuamente. Pero el ateísmo no tiene absolutamente nada que ver con gnosis, ni saber, ni conocimiento de la existencia de Dios. El ateo no tiene nada que callar, negar, ni afirmar sobre Dios. Por ejemplo, yo soy ateo. Y si me preguntas "¿Sabes si Dios existe o no?" Yo contesto: "No tengo ni puta idea de lo que me estás hablando!" Lo mismo pasaría si yo le preguntara al cristiano "Sabes si Paramajumba existe?"
En la tabla, el recuadro de la izquierda abajo, iguala el ateísmo "fuerte" con el "ateísmo gnóstico". Y esto es un total disparate. Ser un ateo gnóstico, es como decir "Soy ateo, porque sé que Dios no existe!" El ateísmo no se define en base a un conocimiento, sino en base a una creencia. No es que el ateo "no sepa que existe Dios" o "sepa que no existe", sino que NO CREE en dios, no valida ese término, quizá lo encuentra irracional, tan irracional como "paramajumba".
Así pues, lo que divide a un teísta de un ateo, no es un grado de conocimiento, sino la presencia o no presencia de una creencia. Noten que el conocimiento es algo que sí puede ser gradual, como se puede ser bruto en mayor o menor nivel. Pero cuando hablamos de la diferencia entre creyentes y ateos, nos referimos a dos categorías distintas: creencia o no-creencia. Podrán haber millones de grados de creencia, desde la certeza más absoluta hasta el "católico semi-conciente" que va a misa cada 20 años. Pero entre la creencia y la no-creencia, no hay grados, sino un abismo. Ni escaloncitos ni puentecitos que nos hagan el salto al vacío menos amargo.
Así que agnostico que me lees. Lamento informarte, que el ateísmo no tienen un carajo que ver con saber si dios existe o no. Toda tu etiqueta basada en la término gnosis, es un disparate. Y aquí, te vamos a ayudar a superar tu fobia a las alturas.
(continúa)
El agnosticismo (parte 1): Paramajumba
Existen personas que piensan que la palabra "agnóstico" implica una actitud moderna de mente abierta, open-mind. A algunos les gusta proclamarse "agnósticos" porque de esa manera huyen de los absolutos y las certezas maléficas.Los agnósticos con frecuencia dicen "Yo no puedo saber si Dios existe o no." o "Es imposible probar que dios existe, pero la falta de evidencia no implica que no exista."
He ahí el fallo. El agnóstico, sin darse cuenta, da validez a la idea de Dios. Acepta la hipótesis de Dios, aunque no le hayan aportado evidencias que la sustenten. Al hacerlo, el agnóstico refuerza el teísmo.
Cuando alguien dice "Dios existe", el agnostico dice "Talvez".
Pero cuando alguien dice "Paramajumba existe", ¿qué diría un agnóstico?
Y tú, apreciado lector, preguntarás, ¿qué carajo significa "paramajumba"?
Y yo pregunto: ¿¿Qué carajo significa "dios"??
A lo que quiero llegar es que "dios" es un concepto que puede significar CUALQUIER cosa. Y en el momento en que un agnóstico dice que es posible que dios exista, está afirmando la posibilidad de que exista...exacto, cualquier cosa!
Todavía estoy esperando que un agnostico salga y me diga "Es imposible probar que paramajumba exista, pero la falta de evidencia no implica que no exista."
Que se vayan a jugar con la inteligencia de otro.
Nota: Paramajumba es el dios iguana de la iguana mascota de un primito mio.
(Continua)
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