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viernes, 17 de agosto de 2007

Científicos en fantasilandia

Aprovechando mis vacaciones de verano los otros días me compré un libro para leer en la playa. Escogí uno que se llama The Artful Universe: The Cosmic Source of Human Creativity, (El universo lleno de arte: la fuente cósmica de la creatividad humana) del astrofísico John Barrow. Siempre me ha gustado leer sobre la relación entre ciencia y arte, y con un título así pensé que sería una buena elección.

El libro es muy interesante. He aprendido mucho con él. Pero en mi opinión presenta un problema que ya llevo detectando desde hace bastante tiempo. Hay veces en que cuando un mega científico comienza a hablar, no te das cuenta en qué momento termina la ciencia y cuándo comienza Star Trek.

En mis artículos pasados he defendido a capa y espada el método científico. Pero tengo que admitir que en ocasiones a algunos científicos se les va la mano con sus especulaciones. En un momento estás leyendo sobre estrellas y supernovas, y sin que te des cuenta te clavan con los "multiversos", las 7mas dimensiones, los "worm holes", y toda una serie de hipótesis, que en verdad suenan más a ciencia ficción que a ciencia.

Parece que a mayor prestigio tiene un científico más le toleramos que se le vuele la imaginación y comience a contarnos asuntos como "es posible que haya más de un universo", la "teletransportación", o "estadísticamente es muy probable que haya vida en otros planetas". Miren este ejemplo sacado de www.atlasoftheuniverse.com/espanol

“Hay un concepto común sobre el Big Bang, que fue una gran explosión que ocurrió en un lugar vacío de espacio y la explosión se expandió por el espacio vacío. Esto esta errado.

Espacio y tiempo fueron creados en el Big Bang. Al principio del universo el espacio estaba completamente lleno de materia. La materia era originalmente muy caliente y muy densa y luego se expandió y enfrió para eventualmente producir las estrellas y galaxias que vemos en el universo actual.”

Siento que a veces para creernos estas cosas hace falta cierto tipo de fe. Parecida a la que los judíos y cristianos nos piden para creernos los mitos del Génesis. Sabemos que en la ciencia no cuenta la fe sino las evidencias. Pero en la práctica pienso que todo el mundo tiene con la ciencia un comportamiento que podría parecerse a la fe.

Por ejemplo, cuando de niños estudiamos en las clases de ciencia, aceptamos todo porque nos lo dicen los libros y figuras de autoridad. Lo mismo que la fe y el catecismo. La diferencia es que en la fe nada se cuestiona, y en la ciencia, si queremos, tenemos los medios para verificar que esa información es correcta o no. Sin embargo, eso no quita que aceptemos constantemente información científica sin verificar su veracidad. En la práctica las personas, en general, asumimos que los científicos no mienten. O más bien, que lo que nos dicen es lo más cercano a la verdad. Hay que reconocer que las ciencias tienen buena reputación, no tanto porque la gente se dedique a verificarlas, sino porque en la práctica, en la tecnología, han demostrado funcionar. Mientras un carro funciona bien, o más que bien, nadie se molesta en mirarle el motor. Así mismo la gente no se preocupa por comprobar la validez de las verdades científicas.

Cuando hablamos de verdades científicas, no nos referimos a verdades inmutables escritas en piedra, sino a las descripciones que los científicos ofrecen sobre el mundo. Dado que el conocimiento científico es acumulativo, es de esperar que esas descripciones sean revisadas y cambien. Pero para poder revisar nuestro conocimiento del universo hacen falta evidencias muy sólidas que puedan convertirse en nuevos conocimientos científicos. Y es en este punto donde el genio de algunos científicos se les confunde con el alma de poeta. Y empiezan a inventar. No veo nada malo en inventar posibles explicaciones para el mundo. Pero hay veces en que esas ideas parecen surgir más de la imaginación y el wishful thinking que de las evidencias.

El fenecido Carl Sagan, una persona a quien admiro, no pudo resistirse a las tentaciones de creer que era buena idea intentar contactar con vida extraterrestre, y apoyaba el programa SETI. Sagan, autor de Contact, pensaba que si contactábamos con una civilización capaz de contestarnos y visitarnos, quiere decir que es porque tienen una super tecnólogía. Y si tienen esa super tecnología, quiere decir que han evolucionado lo suficiente sin haberse matado entre sí, así que seguramente serán benévolos y beneficiosos para la humanidad. Esto a mí me suena a una pseudoreligión que coloca nuestras esperanzas en una salvación trascendente, en este caso, extraterrestre. Así que abramos el corazón, y a mandar millones de dólares a SETI, sus radares, y los bolsillos de unos cuantos astrónomos aburridos!!! (Y del plan de salud universal, o la educación universitaria accesible a los pobres, mejor ni hablemos...que los extraterrestres oigan nuestras plegarias y SOS es más importantes.)

Esto para mi resulta totalmente ridículo. Un insulto a nuestra inteligencia. Sagan parte de la idea de la "posibilidad" de que exista vida en otros planetas, algo plausible, pero un minuto más tarde ya nos lo mete mongo hablándonos de que si ETs pacíficos y con tecnologías maravillosas. Hello!!!! Esto un ejemplo claro de pseudo ciencia o poesía. Y nos sorprende que tal cosa provenga de la misma mente escéptica que produjo el clásico Demon Haunted World. Una pena que no le pueda decir "Live long and prosper, Carl."

Otro científico genial, que a veces parece escribir libretos para George Lucas es Stephen Hawking. El hombre habla sobre asuntos como el Big Bang y la forma del universo, de manera que a veces parecería que el tipo estuvo allí mismito. Cada vez que lo oigo no puedo evitar gritar ¡¡¡QUÉ CARAJO SABES TÚ!!! Gente, este tipo cree tener autoridad sobre asuntos que ocurrieron hace tantos millones de años que no caben los ceros aquí. Asuntos que los mismos astrofísicos dicen que son sumamente difíciles de explicar, puesto que las temperaturas del universo en aquel entonces fueron tan elevadas que gran parte de las evidencias de esos procesos cósmicos se borraron por siempre. (Eso dice Barrow en el libro que estoy leyendo.)

Hace unos años Hawking tuvo el atrevimiento de decir que podía explicar el origen del universo en una cáscara de nuez. (Universe In A Nutshell) En un capítulo, Hawking incluso hace una intentona de predecir el futuro de la humanidad. Y luego nos cabreamos cuando los creacionistas cristianos, como Dr. Dino, atacan a los científicos por crear mitos dignos de fe.

En 2004, Hawking presentó una nueva teoría sobre los hoyos negros que contradice gran parte de lo que venía diciéndonos de ellos por años. Hawking sigue siendo uno de los científicos más célebres del planeta. Pero hasta la fecha la comunidad científica no está segura siquiera de que los hoyos negros existen, ni siquiera que el Big Bang sea un hecho. Por el momento todo es especulación, teoría y modelos matemáticos. Con esto último no hay ningún problema. La ciencia es todo eso, pero en el momento en que las matemáticas se mezclan con la poesía, ya la cagamos. ¿Pero quién se atreve a ponerle frenos a la imaginación de un genio como ése?

Creo que a Hawking lo que le hace falta es irse unos cuantos días de vacaciones como yo, y en vez de pensar en tantos hoyos negros, relajar unos días su imaginación entre unos cuantos culos tostados en una playita del Caribe.

domingo, 5 de agosto de 2007

Un fundamentalista bien mono

Este video lo encontré linkeado en Foro Ateo.



Yo creo que este tipo de fundamentalismo folclórico sólo podía darse en EEUU, la meca del espectáculo. Ni siquiera la Iglesia católica llega a esos extremos circenses. Fíjense lo que es su argumento contra de la teoría de la evolución:

"La evolución no existe porque los monos tienen monos, y los pollos tienen pollos."

(Aplausos Aplausos! Standing ovation!)

La teoría de la evolución jamás dice que un buen día el mono Yuyo tuvo al humano Pancho. Lo que sí dice es que TODAS las especies sufren adaptaciones al medio ambiente. Adaptaciones que se explican por mutaciones accidentales en los genes. Esto es un hecho científicamente probado y requeteprobado. De hecho, la evolución es una teoría donde ha convergido más de una disciplina científica: biogenética, antropología, paleontología, incluso la geología. Todas apuntan hacia lo mismo. Las especies no son fijas, cambian. Y si no cambian eventualmente mueren, como le pasó a los dinosaurios.

Sobre lo del mono. A los evangélicos gringos de esta calaña les encanta decir que Darwin dijo que el hombre viene del mono. Eso es falso. Lo que el darwinismo enseña es que el hombre y lo que hoy llamamos "mono" tienen ancestros comunes. La genética lo que ha corroborado este hecho. Incluso podemos saber el nivel de "filiación" entre las diferentes especies de simios y el hombre. Sabemos nuestra distancia evolutiva respecto al orangután, gorila, bonobo y chimpancé. (Vean el gráfico, revista Nature.) Esto no quiere decir que el ser humano pasó por ser cada uno de ese tipo de simio, sino que todas estas especies provienen del mismo palo. Si seguimos mirando hacia el pasado, llegará un momento donde encontramos un ancestro común que nos vincula a otros mamíferos no bípedos, y si seguimos mirando hacia atras llegaremos incluso al mar, a las ballenas. Me pregunto por qué los evangélicos no dicen "La evolución dice que el hombre viene de las ballenas". ¿Por qué esta obsesión con el mono?

El conocimiento dentro del evolucionismo no es fijo. Como toda teoría científica está sujeta a cambios. Eso es lo que le da el sentido a la ciencia. El mecanismo de auto-corrección, es precisamente lo que carecen los religiosos. Los religiosos se conforman con un texto fijo, y ya. No necesitan saber más nada. Si la Biblia dice que Dios creó a la mujer de una costilla. Eso es todo lo que necesitamos saber. ¿Cómo estaría el mundo si todos nos hubieramos conformado con las "verdades" de la Biblia? Seguramente no hubieramos pasado de la edad de bronce. El problema de fondo es que los fundamentalistas no se oponen sólo al evolucionismo del hombre, sino a la evolución del conocimiento. Refunfuñan contra Darwin, pero bien que les encanta disfrutar de toda la tecnología que la ciencia que tanto critican les ha brindado. Ahhh esos acondicionadores de aire, esos calefactores, esos carritos, esas pastillitas pal insomnio, esos TV dinners, esos panties de algodón, esa depilación láser... ¡Ahí sí que la ciencia les viene bien! (¿Sabrán esta gente lo que significa ciencia?)

Volviéndo al niño predicador. En verdad no entiendo por qué tiene que gritar tanto. Es claro que lo que hace es imitar a los hombres. Pero si sigue así, con tanto grito y tanta imitación, parecerá que el único mono aquí es él.

viernes, 13 de julio de 2007

¿Qué es eso del "burden of proof"? (parte 2): evidencia, la maldita evidencia

En la comunidad científica hay un tipo de protocolo donde se trata de que los mismos experimentos sean llevados a cabo por científicos que no se conocen, de modo que los resultados no se vean afectados por elementos personales.
Cada vez que un científico tiene una idea brillante, tiene la opción de desarrollarla por su cuenta. Pero dado que en el mundo científico se habla un mismo idioma, existe la capacidad de trabajar en equipo (siempre y cuando haya el billete necesario, claro).

Pero antes de que un científico pueda ser tomado en serio por el resto de su comunidad, debe PROBAR que sus ideas e hipótesis merecen la pena ser estudiadas. Quizá alguien pregunte, "¿Y por qué si el número de los otros científicos es mayor, no les toca a ellos probar si las hipótesis son correctas?"

¡¡Y ahí está la clave, que distingue el pensamiento científico del religioso!!

Los creyentes liberan a su líder religioso de tener que probar que "dios le ha hablado", o que "hace milagros", etc. Por eso siempre los líderes religiosos se salen con la suya. Porque los feligreses poseen un sistema de pensamiento inmaduro, que no comprende el principio del burden of proof. Lo que libra al Papa, o al Patriarca, o al pastor de marquesina, de tener que probar sus afirmaciones es el aura de autoridad. La autoridad, atribuída al mismo Dios, es la excusa que permite a los religiosos decir la locura que quieran, y ser tomados en serio.

Pero a los científicos no hay aura, ni dios, ni diablo que los salve de la carga de la prueba. Todos los científicos, desde el pequeño al grande, tienen un imperativo categórico:

Si afirmas algo, la carga de la prueba recae en tí.

Esto quiere decir que un científico puede decir lo que le de la gana. Pero si ni él, o su grupo de colaboradores, son capaces de aportar evidencias que apoyen sus afirmaciones, entonces sus plantemientos no son considerados materia científica, ni siquiera materia de discusión.

Para que una idea sea considerada idea científica, aquel que la ha propuesto debe asumir la responsabilidad de aportar las evidencias necesarias. Si Ramoncito dice que "la energía protocósmica aplicada a un paciente de sida, reduce sus niveles de radicales libres, y esto estimula su sistema inmunológico"; no le toca a Juanito, a Lola o a Jaimito probar que eso sea cierto. Quien debe probarlo es Ramoncito, y sólo Ramoncito.

Si Ramoncito no aporta pruebas para su hipótesis, NADIE en el mundo científico prestará la mínima atención a lo que dice. Le darán a sus ideas la misma validez que a Santa Claus.

Eso es lo que diferencia a un ateo-científico de un agnóstico. Me pregunto cuándo comenzarán los "agnósticos" contemporáneos a darse cuenta que no tiene sentido mantener una postura indefinida o de "mente abierta" ante ideas absurdas para las cuales no se han ofrecido pruebas. Es hora de que los agnósticos dejen de lamerle el culo a los teístas, quienes son los que en primer lugar han inventado a los dioses.

Según la lógica de los agnósticos, no sólo deberíamos ser agnósticos frente a Dios, sino también frente a los Pitufos, el monstruo verde del armario, y el fantasma de Cantinflas. ¿Qué diferencia hay entre ellos y el mono-dios del desierto bíblico? Ninguna. Todos son seres imaginarios. En todos hay carencia de evidencia. Y en el momento que nos definimos como "agnósticos" frente a ellos, estamos asumiendo posturas ante tales ideas. Y asumir posturas implica valorar, tomar en consideración algo que aun no ha ganado el mérito de ser considerado seriamente. Algo que un científico jamás haría.

(Agnóstico que me lees: Tú no propones la existencia de Dios. La proponen los teístas. Entonces pídele evidencias y pruebas a ellos. Pídelas antes de asumir la postura del "quién sabe...", o "es posible que Dios exista." Verás que no ofrecen prueba alguna, sino verborreas contradictorias basádas en escritos de la Edad de Bronce, y que no tiene sentido mantener una actitud inconclusiva frente a sus delirios.)

¿Qué ocurre luego de que el científico presenta las evidencias necesarias?

Las evidencias provienen de las observaciones y resultados de los experimentos. Luego de establecer sus hipótesis como verdaderas, el científico debe permitir a otros científicos repetir el mismo experimento en las mismas condiciones. En la comunidad científica hay un tipo de protocolo donde se trata de que los mismos experimentos sean llevados a cabo por científicos que no se conocen, de modo que los resultados no se vean afectados por elementos personales. Si los demás científicos corroboran los resultados del primero, entonces las ideas comienzan a tomar validez científica real y a repercutir. Todo conociemiento científico repercute. Pues cada nuevo descubrimiento afecta necesariamente el conocimiento que le rodea.

Lo que para un científico a veces toma años de sudor, quizá toda una vida; un religioso se lo ahorra en un minuto con un "dios me dijo..." o "X libro dice..." Qué bonito! Este es el tipo de pensamiento que fomentan los agnósticos —frecuentemente sin saberlo— cuando ponen en cuestión los productos del pensamiento defectuoso de los teístas.

Asumir el método científico es lo más cercano a estar BLINDAO de cometer errores. Pero aún así, los científicos saben que su conocimiento puede cambiar. No es porque el método está mal. Sino porque el conocimiento científico es acumulativo, y mientras más se sabe más cambian nuestras nociones sobre la naturaleza. Esta es de las virtudes qué más contrastan con los religiosos. A pesar del ego de los científicos, el método científico impone un tipo de "humildad", que los obligta a aceptar que los conocimientos que defienden hoy, mañana podrían resultar insuficientes o incluso falsos. ¿Qué religión tiene este safeguard anti-ego? Ninguna.

Esto explica por qué la religión es causante de tantos conflictos mundiales. La religión se niega a aceptar que sus principios fundamentales cambien. ("La Biblia es la palabra eterna de dios, nos dicen") De este modo, a medida que la sociedad evoluciona, surgen cuestionamientos, e intentos de adaptar la religión estática al cambio de los tiempos. Los fundamentalistas se resisten alejarse de "los fundamentos", los progresistas abogan por reinterpretaciones más modernas. Y entre medio hay toda una serie de grados. Pero el resultado es el mismo. NUNCA se ponen de acuerdo. Y los científicos, no importa qué materia discutan, tarde o temprano, sí lo logran.

Las religiones, por su propia naturaleza, son incapaces de hallar consensos. Por eso son un peligro para la especie humana. Pero por favor no caigamos en la trampa de creer que es nuestro deber batallar a las religiones. Nuestro deber, como ateos escépticos, es fomentar un nuevo tipo de pensamiento, basándonos en lo que hemos aprendido del método científico. Un pensamiento fundamentado en el consenso, la honestidad, y no en derechos divinos. El día que las personas —sin importar a qué se dedican— aprendan a pensar científicamente, las religiones caerán por sí solas.

El burden of proof, la carga de la prueba; una simple idea que aplicada desde un inicio a nuestra forma de pensar, puede hacer la diferencia entre el progreso y la auto-destrucción colectiva.

miércoles, 11 de julio de 2007

¿Qué es eso del "burden of proof"? (parte 1): trascendiendo a Babel


Cuando las personas quieren comunicarse entre sí, deben someterse a unas reglas de juego:

1) dominar un idioma
2) expresar ideas
3) escuchar ideas

Pero resulta que esto no les asegura que la comunicación sea efectiva o coherente.

Así surgen nuevas reglas, como por ejemplo:

4) sólo debe hablar una persona a la vez, sin gritar

Cumplir esta regla de por sí es una proeza. Pero si las personas logran someterse a ella, tienen una recompensa: pueden profundizar en el tema que les interesa. Así, cuando la gente se pone "profunda", se dan cuenta que necesitan reglas adicionales para comunicarse:

5) establecer la definición exacta sobre los conceptos que se discuten

6) estructurar los pensamientos de manera ordenada

Ya vamos progresando. Las personas que hasta aquí llegan, se dan cuenta que el haberse sometido a tantas reglas tiene una gran ventaja: de la comunicación de ideas pueden surgir nuevos conocimientos e ideas. Cuando esto ocurre, las personas entusiasmadas notan que les hace falta algo más, para evitar que tanto conocimiento se les venga encima. Es entonces cuando:

7) establecen un sistema lógico para organizar y analizar el conocimiento.

Y helo ahí: ¡el nacimiento de la ciencia! Y bravo a Aristóteles, a quien le debemos gran parte de ese empuje racional.

Si algo admiro de la comunidad científica, es que han podido ponerse de acuerdo en cómo comunicarse. Gracias al lenguaje común, el lenguaje científico, cuya virtud es que no importa de qué cultura, edad, raza, sexo, religión, filosofía, sea un científico, siempre va a poder comunicarse claramente con otros científicos. Esta es la ventaja que tiene la ciencia sobre todo el resto de sistemas de pensamiento y las religiones. Mientras los religiosos se matan entre sí, los científicos construyen mundo. Mientras los ideólogos se acusan entre sí, los científicos hallan respuesta a problemas que atañen a toda la humanidad. ¿Por qué? Porque en la ciencia se habla un mismo idioma.

Y tú, lector quizá te preguntes cuál es la clave que ha permitido que los científicos hayan alcanzado ese estado. La respuesta es que tras cientos de años, incluyendo luchas y derramamiento de sangre, se ha logrado crear un sistema sólido, en el que todos tenemos derecho a participar, siempre y cuando cumplamos con una regla:

Antes de que una idea propuesta sea aceptada como correcta, se debe comprobar su veracidad.

(Entiendo que a los religiosos que estén leyendo esto les entre una repentina piquiña en el culo. Ok, no se preocupen. Démosle un minuto para que abandonen la sala...)

Y el primer principio que hace funcionar a ese sistema es el llamado "burden of proof" (la carga de la prueba.) Lo digo en inglés porque me gusta más la palabra burden, ya que tiene una connotación de "peso", "angustia", "sacrificio". Sí, los científicos cada día viven un viacrucis, que ni el católico más fervoroso puede imaginar. En el mundo científico, podrán existir charlatanes escondidos. Pero ninguno se libra de esto: El que abre la boca primero, es quien explica.

(continúa)