Mostrando entradas con la etiqueta cristianismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cristianismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2009

¿En qué se asemejan la crisis económica y el cristianismo?

In God We Trust (En Dios confiamos), dice el reverso del gran billete verde. ¿Confiamos?

Hace unas semanas vi el documental Zeitgeist, donde se explicaba la manera en que los gobiernos y los bancos fabrican el dinero de la nada. (Sobre este tema también recomiendo la serie The Wizards of Money.) No cabe duda que este proceso tiene algo de mágico. Un banco privado crea "dinero" y lo da al gobierno. El gobierno crea un "bono" y se lo da al banco. Durante ese intercambio se genera una deuda que tendrá que pagar el gobierno, es decir, el pueblo. Antes el dinero que producían los bancos centrales se fijaba según el oro que había en sus arcas. Pero de 1971 en adelante, se dejó de utilizar ese patrón. Hoy día no hace falta ni oro ni nada. Ni siquiera imprimirlo en billetes! El dinero es ficción, tiene valor, no porque los bancos dicen que lo tenga, sino porque la gente, el pueblo, CONFÍA en el sistema. Lo mismo ocurre con la religión. Las distintas religiones existen, no porque hayan sacerdotes embaucadores o mercaderes de la fe, sino porque hay gente dispuesta a tener fe en ellos!

Cuando los analistas financieros actuales nos dicen que hay crisis, tenemos dos opciones: No creerles, o confiar en que los que dicen es cierto. Pero veamos. Supuestamente parte de la crisis se debe a que los bancos privados no tienen dinero. ¿Quiere decir esto que la crisis se debe a que los bancos no tienen suficiente de lo que ellos y sólo ellos pueden crear? Si ya tienen todo el dinero posible, la pregunta entonces sería: ¿qué buscan con esta crisis? ¿No será la crisis un intento por reforzar un nuevo sistema mundial de esclavitud a la banca?

Todos sabemos que los bancos fabrican el dinero. Pero luego los bancos piden dinero a los gobiernos para supuestamente "inyectar liquidez" a la economía. Los bancos centrales (no privados) sólo crean una ínfima parte del dinero que existe, y los privados alrededor de un 90% del dinero en circulación.

Según los bancos, y los analistas económicos que aparecen diariamente en la tele, si los gobiernos "inyectan" una suficiente cantidad de dinero a los bancos, en teoría, la crisis quedaría medio resuelta. Pero lo que esos analistas no explican es que el dinero que la banca privada recibe de los gobiernos ha sido creado por la misma banca privada!! Así pues, tenemos a un banco privado dándole dinero a un gobierno, para luego pedírselo de regreso (conservando la deuda original, de cuando el dinero se fabricó, sobre el cuello del pueblo). Y se supone que la consecuencia de este proceso es la "salvación".

El término salvación, como sabemos, es el eje central del cristianismo. Y parecería que durante esta supuesta "crisis", los bancos han hecho suyos más de un elemento de esta religión. Veamos.

Punto divino: Dios, creador de la Ley, un ser perfecto, curiosamente crea una raza imperfecta. Dios mete la pata. Pero la humanidad es condenada (enfermedad, parir con dolor, muerte, infierno...)

Punto mundano: Los bancos, creadores de la Ley, entidades perfectas, prestan dinero a una raza imperfecta. Provocan una crisis. La humanidad paga los platos rotos (desempleo, hipotecas de 40 años, desahucio, suicidio...)

Curiosamente en ambos puntos (divino y mundano) existe una posibilidad de salvación: Confíar en quien provocó el desastre. Repito: CONFIAR, TENER FE, EN QUIEN, PUDIENDO HACERLO BIEN, LA CAGÓ EN PRIMER LUGAR!!

En resumen:

1)Dios crea una especie mediocre. Dios crea al Diablo y al infierno. Dios culpa a la especie. Se autoinmola. Resucita por sus propios méritos: su poder divino. La humanidad confía en que eso es cierto. Ponen el dinero en la canasta. Redención.

2)Los bancos crean una crisis infernal. Los bancos culpan al pueblo. Se autoinmolan. Resucitan por sus propios méritos: el dinero que ellos mismos crearon. La humanidad confía en que eso es cierto; da el poco dinero que tienen al banco. Redención.

En conclusión: Quienes iniciaron los problemas supremos (Dios y los bancos) nos piden la confianza suprema para salvarnos del desmadre que crearon con sus propias manos.

Bueno pues yo les tengo un mensaje a ambos...

jueves, 30 de agosto de 2007

¿Por qué triunfó el cristianismo?

¿Alguna vez te has preguntado cómo una pequeña secta judía en el desierto de Palestina logró hacerse con el imperio romano (aunque luego lo llevara a su ruina), con el control de casi todos los reyes de Europa y Asia Menor, y luego con América entera? No, no es porque era la "religión verdadera". Siéntate bien y entérate.

Todos ya sabemos los hechos históricos específicos que permitieron al cristianismo entrar en las cúpulas de poder. Sabemos que el emperador Constantino se convirtió al cristianismo, y que de ahí en adelante los perseguidos cristianos pasaron a ser los perseguidores. Eso ya los sabemos. Pero lo que realmente dio a esa secta su gran fuerza no se encuentra sólo en estos hechos, sino en la propia dinámica de su filosofía (si así puede llamársele). El triunfo del cristianismo se debe a la astuta síntesis entre la fuerte tradición judía y la capacidad grecolatina de asimilar ideas heterodoxas, distintas. Contrario a los judíos, los romanos —salvo unas célebres excepciones— exhibían una gran tolerancia respecto a las religiones dentro de su imperio. Esto fue parte de lo que les permitió convertirse en el imperio más poderoso del mundo. Cuando los romanos conquistaban un lugar, no imponían su religión a los conquistados, sino que asimilaban sus creencias. Así ocurrió con casi todo el Panteón de dioses griegos, y otras deidades egipcias, persas, etc. Los romanos solían tomar los dioses ajenos como propios, a veces cambiándole los nombres (Zeus a Júpiter, Heracles a Hércules, etc.) Podría decirse que esta actitud era la opuesta al judaísmo. Los judíos, como buenos monoteístas, cada vez que conquistaban un lugar imponían su deidad (eso es si primero no masacraban al poblado entero bajo mandato divino). Esta actitud cerrada y fanática, resultó tanto útil como contraproducente para los judíos: Por un lado les ha permitido mantener una identidad nacional más allá que religiosa, y hasta la fecha les ha dado un sentimiento de causa común, que no dudamos sea parte del origen de la prosperidad económica que los caracteriza. Por otro lado, la incapacidad para integrarse, y su falta de interés por el proselitismo, los han llevado en más de una ocasión al borde de la extinción. Primero la Santa Inquisición, y luego Hitler. Pensemos que actualmente los judíos en el mundo suman unos 14 millones (Hitler se llevó unos 6 millones), un número bastante bajo si consideramos lo antigua que es esa religión.

El cristianismo no tiene esos problemas. El cristianismo triunfó (en número, poder y economía) porque en un momento dado supo adaptar las cualidades más útiles del contexto político-religioso del cual surgió. Los cristianos tomaron de los judíos no sólo el Antiguo Testamento y la idea de “pueblo elegido”, sino el comportamiento fanático que se desprende de todos los monoteísmos: “Sólo hay un Dios, el nuestro, arrodíllate.” Luego, de los romanos y griegos tomaron el gusto por filosofear, hallar verdades universales (un concepto potencialmente peligroso), y encontrar justificaciones “racionales” a toda su doctrina. Esa mezcla fue fundamental para que el cristianismo más tarde fuera la secta “elegida” por Constantino. Otro factor clave fue la abierta idea de Jesús: “Dad al César lo que es del Cesar”. Esto le sirvió como camuflaje, para presentarse ante las autoridades romanas como una secta inofensiva. Hasta que ya fue demasiado tarde.

Una característica importante del cristianismo, influencia de los griegos, fue su intento de hacer “teoría” de su religión, lo que más tarde se llamó teología. Los cristianos no son como los hindúes que se creen lo que le eches. Su religión tiene estructura, aspira al orden que la mayoría de las religiones carecen. Esto la hace ver como una religión más racional y evolucionada que las anteriores, sin embargo tras esa fachada se esconde otra realidad. Los cristianos también heredaron una buena dosis de irracionalidad de los romanos: el politeísmo; de ahí les viene esa necesidad de crear un santo por cada pueblo. También heredaron la carnalidad de la religión romana, la obsesión con los objetos mágicos, talismanes, amuletos. De ahí les llega su tendencia a inventar reliquias. En fin que del choque del monoteísmo judío y el filosofeo grecolatino de tendencia politeísta surgió un verdadero monstruo doctrinal con mil cabezas. Una aberración que iría creciendo y creciendo hasta llegar a provocar cismas dentro del seno de la Iglesia que culminarían en el exterminio de miles de seres humanos. Un ejemplo más de como los cristianos se aman los unos a los otros.

El primer adefesio doctrinal producto del cristianismo fue el Dios Trino. Un supuesto Dios dividido en tres, pero que no es tres separado sino tres en uno. Ahí tuvo que auxiliarlos la geometría griega y el triángulo para explicar esa contradicción irracional. (Dios podía ser tres en uno, como el triángulo: con tres lados sin dejar de ser una sola figura.) Y si hubieran querido podría haber sido cuatro en uno, o cinco en uno, invocando al pentágono. Las figuras geométricas valían para justificar hasta un dios de veinte mil cabezas. Otra aberración de la imaginación cristiana fue introducir la idea de un Dios-hombre (un sacrilegio para los judíos). Si no fuera por la larga tradición antropomórfica homérica que los romanos poseían, creyéndose todos aquellos célebres cuentos del Júpiter bellaco chingándose cuanta cierva y nube se encontraba en su paso, los cristianos difícilmente hubieran podido concebir que un Dios supuestamente omnipotente, omnipresente e infinito pudiera “encarnarse” en un simple cuerpo humano y morir en una cruz. La carnalidad grecoromana no sólo permitió a los cristianos ser deicidas (matar a dios), sino teófagos (comérselo).

Así pues el monoteísmo pagó un precio. Pero quien pagó el mayor precio fue la humanidad. La consolidación del cristianismo bajo el poder y protección de Roma significó la muerte de la tolerancia que había ayudado a mantener la estabilidad del Imperio. Quien no se convertía al cristianismo, moría. La doctrina cristiana fue la primera religión en mezclar la intolerancia con la aspiración filosófica a la verdad absoluta. Veamos. Los judíos tenían sus creencias, pero no les interesaba que nadie creyera igual que ellos. Dios era su verdad, y les complacía vivirla como experiencia subjetiva, interna, meditando en sus ideas. Si les estorbabas, te mataban y ya. Desechaban toda pretensión de objetividad, y por eso hasta prohibían el arte. Pero los cristianos, tenían sus creencias, y encima se creían capaces de demostrarle a todo el mundo con las leyes de la Lógica que su doctrina era la única verdadera. Así se explican sus ganas de “evangelizar”, que no es otra cosa que “O crees o te mato” como hicieron en la Conquista; pero ya no por mandato divino, sino por mandato de la Razón. He ahí la aberración: el haber secuestrado la Razón como apoyo a la irracionalidad, y habérsela negado a quienes en verdad pudieron haberla usado en beneficio de toda la humanidad: los científicos. Cuando digo “secuestro” no lo digo metafóricamente, pues eso fue lo que hicieron los monjes durante cientos de años, escondiendo el conocimiento de personajes como Aristóteles; guardándolo para su disfrute exclusivo y como apoyo para sus pajas mentales...y las no tan mentales.

En resumen, el triunfo del cristianismo se debe a la fusión de dos cosas: 1) El fanatismo monoteísta judío y la noción de “pueblo elegido”, y 2) el interés grecolatino por alcanzar filosóficamente la verdad absoluta, y la idea de que las leyes de la Lógica son universales. De ahí se desprende que los cristianos se creyeran en la obligación de predicar su Verdad como verdad universal con la furia y convicción de quien se cree elegido por Dios.

Los crímenes del cristianismo son materia para otro blogazo. Por ahora basta con decir que gracias a esa fusión el cristianismo se convirtió en la religión más poderosa del planeta. La mezcla de violencia y la Razón le dio la llave al mundo, y así llevaron a la Europa de creciente desarrollo tecnológico de los romanos al abismo de la Edad Oscura: la época de la cual tenemos más mitos y leyendas que hechos históricos; donde la ciencia y la comprensión de la realidad desaparecieron en favor la revelación divina y el auto-engaño.