Desde pequeño me enseñaron a rezarle a la Virgen. La virgencita aquí, la virgencita allá. Yo no tenía la más mínima idea de qué significaba la palabra “virgen”; para mí era sinónimo de “madre de Jesús”. Fue muchos años más tarde cuando por fin supe lo que aquella palabrita quería decir. Una virgen es una mujer que no ha tenido relaciones sexuales con penetración; es decir que, en teoría, mantiene su himen intacto.Cuando supe esto, lo primero que me pasó por mi cabeza fue pensar por qué utilizaban dicha terminología tan bajuna para referirse a la madre de Jesús. ¿Por qué darle un título honorífico basándose en el estado de su chocho?
En aquellos años aun no tenía muy claro la obsesión morbosa de la Iglesia con el sexo. Pero de ahí en adelante no pude evitar que cada vez que oía la palabra “virgen” me viniera a la cabeza el dichoso himen entre las túnicas azules de Nuestra Señora.
Hay que ver cómo los católicos se regodean de la castidad de su diosa: “…Rogamos a María siemprrrrrrrrre Virgen…”; como diciendo, “hey, que no sólo fue virgen un ratito; ¡que ni en la tumba probó daga esa Santa!”

Foto: Un chochito digno de alabanza.
La pregunta es: ¿De qué manera es la virginidad una virtud? Yo entiendo que no es recomendable que una mujer esté acostándose con medio mundo. (Lo mismo aplica a hombres.) Hay peligros, enfermedades, hombres cabrones. También hay sentimientos que pueden joderse. Pero quisiera saber por qué un himen hace a una mujer valer más que una que no lo tiene. Vayamos al grano: ¿De qué manera una mujer baja de categoría por haber sido penetrada?
Hay pilas y pilas de verborrea teológica que el Vaticano, Inc. nos proporciona para explicarnos esto. Y en realidad no me interesa escucharlo más. Lo que sí quiero dejar claro, es que este culto al himen, es una prueba más de cómo la Iglesia católica invirtió valores. Lo bueno se hizo malo, y lo malo se hizo bueno. El sexo es una de las cosas más buenas que tiene la jodida vida. El sexo practicado con responsabilidad, no mata a nadie. Al contrario, nos hace felices, aunque sea un ratito coño. Pero eso ya es bastante en esta vida de mierda! Nos suple las endorfinas que necesitamos para olvidarnos de los problemas del diario vivir. En fin, es una maravilla. Y el que diga lo contrario, me da lástima. Esto es un ejemplo de cómo la Iglesia convirtió algo bueno en algo sucio y siniestro.
Un ejemplo opuesto, de cómo hicieron que algo malo se hiciera bueno, fue el momento en que elevaron la pobreza y la debilidad al rango de virtudes. Esto es asunto para otro blogazo, pero por el momento me basta con decir que la gente mientras más pobre y débil es, menos tiempo tienen para usar su cerebro. El cuerpo y el estómago mandan. Las personas más fáciles de manipular son los pobres, que no tienen educación, ni ganas de nada. Y a éstos es fácil venderles la idea de “el más allá” y el cielo. “Tu vida es una mierda, pero no te preocupes, porque mientras más en la mierda te encuentres, más virtuoso serás hallado en el Reino de los Cielos. Danos tu limosnita y nos encargaremos de que llegues ahí sin problemas”. “Bienaventurados los jodidos…” My ass!
Si las mujeres católicas dedicaran un poco de tiempo a reflexionar sobre el asunto de la virginidad, se darían cuenta de la aberración tan enorme que esto encierra. La verdad es que la virginidad no es una virtud de ningún tipo. La pureza, la bondad, son cualidades que se llevan en el corazón, no entre las piernas. Hace unos años conocí el caso de una chica devota católica que cuando se acostaba con chicos les decía “…pero la cabecita nada más, papi” Con esto, la beata pensaba que mantenía intacta su castidad. En realidad había sido (semi)penetrada, pero mientras no le tocaran el himen, no había ningún problema. Ella en cambio, se hacía la paja mental para sentirse como María: siemprrrrrrrrrre Virgen.
Vaya manera de auto-infligirse tortura física y mental. Gracias a la Iglesia católica por darnos tantas razones para ser felices!!
Amén.