miércoles, 13 de junio de 2007

Schopenhauer, el pitufo gruñon de los filósofos.


Odio el Charmin! Hace poco me entró un ataque de estornudos, y tuve que sacar el rollito de
Charmin pa limpiarme el manantial de mocos que no paraba. Y no paraba. Pero el maldito Charmin, tiene la mala intención de quedarse pegao, y luego si te descuidas, sales a la calle con la cara llena de rollitos de mocos secos por toda la barba. Me cagué en la madre del bebé de Charmin. Llevaba un encojone tal, que ya me estaba pareciendo al pitufo gruñón. Ahh Gruñón y Filósofo, esos eran mis pitufos favoritos! Hubo una vez un individuo que encarnó ambos personajes, un filósofo a quien parecía apestarle la vida...

Odio las fiestas.

Odio las tuercas.

Odio los animales.

Odio los aguacates.

Odio los hotdogs.

Odio las mujeres... ay, pero qué ricas están las cabronas!

Ese era Schopenhauer.

Schopenhauer descubrío, según sus propias palabras, la piedra filosofal! El viejo gruñón pensaba que la felicidad plena no era posible, pero la infelicidad sí se podía evitar. La vida era el producto de una cadena de Quieros. Quiero dinero, quiero comer, quiero cagar, quiero dormir, quiero chingar, etc. Pero cada vez que se satisface un quiero, surge otro para reemplazarlo. Por lo que Schopenhauer concluía que el deseo era la raíz de la infelicidad.

Algunos también lo llaman el filósofo pesimista, y no los culpo, porque con esta cara...



El asunto es que Schopy —así le digo yo de cariño— descubrió que ya que era difícil renunciar a los deseos, el asunto era vivir una vida intensa sin dejar que ellos te dominaran. Propuso el arte y la música como sanas alternativas a las borracheras y orgías, y uno de los mejores consejos que jamás se han pronunciado:

"Hombre, si quieres evitarte lios, hazte una buena paja todos los días!"

Bueno Schopenhauer no dice eso tal cual, pero yo lo deduzco. Ohhhh cuantas infelicidades el hombre se podría ahorrar si en vez de hundir la canoa en el vértice de la cierva, deslizara su obeliscus por una almojábana bien aceitá.

En esos íntimos momentos es cuando digo: Gracias Dios mío por este rollito de Charmin!

2 comentarios:

Roy Batty dijo...

asi es...

Hiram dijo...

a propósito de pitufos, ¿viste la película Avatar?