jueves, 12 de febrero de 2009

¿¡Dónde están esos Rambos por Jesús!?

Un reto no contestado.

Hace ya dos años lancé un reto a la comunidad católica. Si pudieras viajar en una máquina en el tiempo y salvar a Jesús de la crucifixión, ¿lo harías?

El asunto es que si salvas a Jesús, entonces la humanidad se quedaría sin salvación, pues, según la religión cristiana, sólo el "sacrificio" del Cordero es lo que nos "abrió las puertas del Cielo."

Un católico me contestó que si pudieran, los católicos claro que salvarían a Jesús, y la prueba de ello era la cantidad de mártires cristianos que murieron por él.

Pues eso no contesta mi reto. Una cosa es morir por las ideas de alguien, y otra cosa es morir por la VIDA de una persona.

Así que vuelvo a plantear el reto, pero modificándolo un poco a ver si se tiran al ruedo: Si pudieras viajar en el tiempo y enfrentarte a los romanos con un ejército de caballeros de Cristo, escapularios, rosarios, agua bendita, lanzas impaladoras, metralletas repletas de munición, bombas racimo, un sacerdote confesor (en caso de, Dios no lo quiera, algún accidente...) dentro de tanques blindados, al momento exacto en que Pilatos condena a Jesús, ¿te enlistarías para salvar a Jesús? ¿O lo dejarías ser apaleado como un puerco y crucificado como lechón navideño?

Tú decides. Jesús tuvo los huevos de salvarte. (Dios tiene que tener sendos huevos...) Y tú tienes la obligación de imitarlo, porque eres un buen cristiano. ¿Harías lo mismo por él?

¡Vamos Rambo-en-Cristo, demuéstra tu coraje!

1 comentario:

Unhell dijo...

Viendo el éxito de aquella primera cuestación (41) me lanzo a ser el primero que opine, no sabiendo si estoy licitado a ello, por cuanto tengo aún el carné de los dos clubes.

Seré, no obstante, breve, para que mi humilde intervención no ensucie las seguro brillantísimas posteriores.

Diré, entonces, que:

NO. Si el destino de Jesús era sacrificar su vida como acto definitivo de justificación y raciocinio de la fé católica (dar la vida por el prójimo), mediar en favor de la no consecución de su acto-mensaje final devendría en fatales consecuencias para el presente que vivimos (referencias miles: desde H.G. Wells hasta "Sayonara, Baby"), por cuanto sin ese gesto redentor tal vez el catolicismo no hubiera medrado como lo hizo, y estaríamos entonces afrontando, desde ese momento exacto de salvación-omisión del nudo gordiano de la fé católica, un futuro sin Cruzadas, Dominicos, Avignon, Ratzinger, también sin San Agustín, San Francisco juglar de Dios, las misiones, cáritas... No, en ningún caso destrozaría la historia, porque sin ella, a saber lo qué seríamos, o dónde, si acaso anduviéramos, andaríamos.

NO. Desde otro punto de vista, además, añado que si para una vez Dios se decide y atenta contra el libre albedrío de su más preciada criatura, el ser humano, en el sentido de alinear intereses y aconteceres con el fin de entregar la vida de Jesucristo, no estaríamos nosotros entonces, ni con m16, bomba H, Rafaella Carrá, o Los Chunguitos, capacitados para obrar en contra de su orden. Ya digo, por si no he sido claro. Si se le puso en los altísimos cojones que matáramos a su hijo, lo hubiéramos hecho.

NO. No soy yo el más adecuado, puesto que jugando en el equipo de los no practicantes, no me pongo de portero en el de los no creyentes. Vamos, que hablo de gratis.

Espero que, al menos, haya servido de algo.